Saltar al contenido principal
10% de descuento automático en tu primera compra Selección curada de libros Pago seguro y atención por WhatsApp
El Bibliotecólogo
DISPONIBLE

Aquelarre. Brujas, feminismo y tarot.

Ficha editorial verificada
$35.928
Vendido por Biblioseller Entrega estimada de 7 a 10 días. Tiempo máximo: 10 días.

El tarot nació en Europa en el siglo xv como un juego de cartas, pero pronto se cargó de un simbolismo profundo que lo convirtió en espejo de la vida interior y en herramienta de autoconocimiento. Desde sus orígenes se movió en los márgenes: circulaba entre lo...

Comprar por WhatsApp
Selección curadaLibros reales conectados al inventario.
Compra asistidaAtención personalizada por WhatsApp.
Pago seguroTransacciones protegidas y confiables.
Por qué te puede interesar

El tarot nació en Europa en el siglo xv como un juego de cartas, pero pronto se cargó de un simbolismo profundo que lo convirtió en espejo de la vida interior y en herramienta de autoconocim...

Ideal para

Lectores que buscan Tarot.

Lo que destaca

Ficha clara, disponibilidad real y datos bibliográficos en un solo lugar.

El tarot nació en Europa en el siglo xv como un juego de cartas, pero pronto se cargó de un simbolismo profundo que lo convirtió en espejo de la vida interior y en herramienta de autoconocimiento. Desde sus orígenes se movió en los márgenes: circulaba entre lo oculto, lo místico y lo incomprendido. No pertenecía a las academias ni a los discursos oficiales, sino a los espacios subterráneos de la cultura, donde lo femenino, lo intuitivo y lo mágico encontraban refugio. En la historia del tarot late una paradoja: mientras la razón patriarcal desacreditaba lo esotérico como superstición, miles de personas —en su mayoría mujeres— lo usaban como vía de expresión y poder simbólico. Allí donde la voz de lo femenino fue silenciada, el tarot ofreció un lenguaje secreto, un lugar donde preguntar, interpretar y re significar la propia vida. Hoy, recuperar el tarot desde una mirada feminista es resignificar lo esotérico como espacio de resistencia. Leer las cartas no es simplemente un acto de adivinación: es una práctica política y espiritual que cuestiona los relatos impuestos. Es tomar símbolos heredados de una tradición patriarcal y reescribirlos desde nuestras propias experiencias para que dejen de ser herramientas de con trol y se transformen en llaves de libertad.