Bizancio, el Imperio heredero del romano y defensor tenaz de la religión cristiana, desarrolló una civilización tan espléndida que acabó por ser irresistible para sus contemporáneos. Los tra...

Bizancio. El triunfo de las imágenes sagradas
Bizancio, el Imperio heredero del romano y defensor tenaz de la religión cristiana, desarrolló una civilización tan espléndida que acabó por ser irresistible para sus contemporáneos. Los trabajos de sus orfebres, las sedas finas, los vasos de piedras duras, ma...
Queda una unidad registrada. Escríbenos por WhatsApp para confirmar su disponibilidad antes de completar la compra.
Lectores que buscan Historia.
Ficha clara, disponibilidad real y datos bibliográficos en un solo lugar.
Bizancio, el Imperio heredero del romano y defensor tenaz de la religión cristiana, desarrolló una civilización tan espléndida que acabó por ser irresistible para sus contemporáneos. Los trabajos de sus orfebres, las sedas finas, los vasos de piedras duras, manuscritos y marfiles fueron buscados con denuedo. Los mosaístas bizantinos más exquisitos dejaron su impronta en Córdoba, Damasco, Kiev y Palermo. El triunfo de la Ortodoxia permitió desarrollar algunas de sus propuestas más originales. En los tiempos de las dinastías macedónica y comnena, maduraron soluciones arquitectónicas y programas decorativos de tal claridad conceptual y eficacia que perduraron durante centurias. Las imágenes sagradas, dotadas de una dignidad ceremonial insuperable y una calidad artística acorde con la profundidad de los mensajes de las que eran portadoras, ocuparon entonces y para siempre un lugar central en la vida bizantina. Se extendieron por los Balcanes, las tierras del mar Negro y las llanuras rusas y sedujeron a los europeos cultivados de Occidente: como en estos días.El triunfo de la Ortodoxia permitió desarrollar algunas de sus propuestas más originales. En los tiempos de las dinastías macedónica y comnena, maduraron soluciones arquitectónicas y programas decorativos de tal claridad conceptual y eficacia que perduraron durante centurias. Las imágenes sagradas, dotadas de una dignidad ceremonial insuperable y una calidad artística acorde con la profundidad de los mensajes de las que eran portadoras, ocuparon entonces y para siempre un lugar central en la vida bizantina. Se extendieron por los Balcanes, las tierras del mar Negro y las llanuras rusas y sedujeron a los europeos cultivados de Occidente: como en estos días.
Miguel Cortés Arrese
Distrididactika
9788499400785
Por confirmar
2010
Por confirmar
158
17 x 24
HIPERTEXTO
1 a 4 días
La disponibilidad se calcula desde el inventario activo.
Puedes agregarlo al carrito o solicitar acompañamiento por WhatsApp.
La ficha utiliza la información bibliográfica activa del catálogo.