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El Bibliotecólogo
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Chaplin. El fabricante de sueños

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En las primeras películas de Chaplin nadie decía ni pío. Normal, porque eran mudas. Aunque hubiera dado igual que los actores se pusieran a hablar por los codos: los espectadores no paraban de reír y no hubieran oído media palabra. Para que no les doliera la t...

Editorial: Elibros Año: 2007
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Lectores que buscan Estudios generales de literatura infantil y juvenil.

Lo que destaca

Ficha clara, disponibilidad real y datos bibliográficos en un solo lugar.

En las primeras películas de Chaplin nadie decía ni pío. Normal, porque eran mudas. Aunque hubiera dado igual que los actores se pusieran a hablar por los codos: los espectadores no paraban de reír y no hubieran oído media palabra. Para que no les doliera la tripa con tantas carcajadas, de vez en cuando Chaplin les daba un descanso... Y los hacía llorar a moco tendido. Era capaz de hacer cualquier cosa con tal de que no se aburrieran. ¡Hasta de merendarse un zapato!Para que no les doliera la tripa con tantas carcajadas, de vez en cuando Chaplin les daba un descanso... Y los hacía llorar a moco tendido. Era capaz de hacer cualquier cosa con tal de que no se aburrieran. ¡Hasta de merendarse un zapato!