En el amargo sabor del azúcar, Sarah Álvarez de Miranda muestra, como en sus obras anteriores, una versión lúcida de los hechos que ha vivido. En este caso, se trata de sus experiencias en L...

El amargo sabor del azúcar
En el amargo sabor del azúcar, Sarah Álvarez de Miranda muestra, como en sus obras anteriores, una versión lúcida de los hechos que ha vivido. En este caso, se trata de sus experiencias en La Habana que precedió a la Revolución castrista. Relata cómo la revolu...
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En el amargo sabor del azúcar, Sarah Álvarez de Miranda muestra, como en sus obras anteriores, una versión lúcida de los hechos que ha vivido. En este caso, se trata de sus experiencias en La Habana que precedió a la Revolución castrista. Relata cómo la revolución se fraguó lenta pero inexorablemente a la sombra de una sociedad que sólo demasiado tarde se percataría de sus errores, que vivía lúdicamente en la periferia de las cosas, y en la cual los problemas menores cobraban visos de tragedia, como cuando dos damas acudieron a la misma fiesta con idénticos vestidos.Revisten especial interés los capítulos en que habla de su encuentro con Fidel y con el Che, o de su amistad con Julio Lobo, el rey del azúcar. Son sus datos frescos, llenos de vida, y no fósiles sacados asépticamente de las hemerotecas. También hay que destacar el cariño con que habla del pueblo llano, de su cubanía y su inmensa alegría de vivir, característica de la que también participaba la alta sociedad, en buena parte debido a la embriagadora geografía de la isla. A la tolerancia de los de arriba respondía el descaro de los de abajo, quitando hierro al antagonismo clasista. Los lectores estarán ante un libro atípico y ante el cual es difícil quedar indiferente. Sarah Álvarez de Miranda deja ver cómo las cosas, los hechos, tienen más de una mirada.Revisten especial interés los capítulos en que habla de su encuentro con Fidel y con el Che, o de su amistad con Julio Lobo, el rey del azúcar. Son sus datos frescos, llenos de vida, y no fósiles sacados asépticamente de las hemerotecas. También hay que destacar el cariño con que habla del pueblo llano, de su cubanía y su inmensa alegría de vivir, característica de la que también participaba la alta sociedad, en buena parte debido a la embriagadora geografía de la isla. A la tolerancia de los de arriba respondía el descaro de los de abajo, quitando hierro al antagonismo clasista. Los lectores estarán ante un libro atípico y ante el cual es difícil quedar indiferente. Sarah Álvarez de Miranda deja ver cómo las cosas, los hechos, tienen más de una mirada.Los lectores estarán ante un libro atípico y ante el cual es difícil quedar indiferente. Sarah Álvarez de Miranda deja ver cómo las cosas, los hechos, tienen más de una mirada.
Sarah Álvarez de Miranda
Distrididactika
9788499401058
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2010
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94
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HIPERTEXTO
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