Saltar al contenido principal
10% de descuento automático en tu primera compra Selección curada de libros Pago seguro y atención por WhatsApp
El Bibliotecólogo
DISPONIBLE

El corazón de mis palabras busca un nombre

Ficha editorial verificada
$48.019
Vendido por Biblioseller Entrega estimada de 7 a 10 días. Tiempo máximo: 10 días.

por Víctor Chavarría La poesía del poeta Humberto Avilés Bermúdez es una habitación iluminada por rayos horizontales/verticales, rayos amarillentos, del color de abril, que dejan ver innumerables partículas de desamor, duda y certeza, polvo y ceniza, vida y mu...

Comprar por WhatsApp
Selección curadaLibros reales conectados al inventario.
Compra asistidaAtención personalizada por WhatsApp.
Pago seguroTransacciones protegidas y confiables.
Por qué te puede interesar

por Víctor Chavarría La poesía del poeta Humberto Avilés Bermúdez es una habitación iluminada por rayos horizontales/verticales, rayos amarillentos, del color de abril, que dejan ver innumer...

Ideal para

Lectores que buscan nuevas historias y conocimiento.

Lo que destaca

Ficha clara, disponibilidad real y datos bibliográficos en un solo lugar.

por Víctor Chavarría La poesía del poeta Humberto Avilés Bermúdez es una habitación iluminada por rayos horizontales/verticales, rayos amarillentos, del color de abril, que dejan ver innumerables partículas de desamor, duda y certeza, polvo y ceniza, vida y muerte, tristeza y alegría, voces y ecos, viajes y regresos, silencios y ruidos, olvidos y recuerdos, luces y sombras, cielo y tierra, vacío y plenitud, realidad y utopía. Una habitación que lo habita con todas esas partículas dispersas, cuyo núcleo es el amor: motor de su vitalidad poética. Todas están interconectadas y tocar una puede hacer que se dispare el resto. En la ordenación interna, si por un lado quizá entren en contradicción, por el otro se armonizan en un juego dialéctico donde encontramos al poeta Avilés Bermúdez hecho palabra, la cual contribuye a purificar en sus poemas el lenguaje de su pueblo, conforme al Epitafio para Joaquín Pasos de Ernesto Cardenal. Si el escenario de esas partículas las trasladásemos de esa habitación a la sociedad, en tal escenario serían las palabras del idioma que andan de boca en boca, en boca de ladrones, asesinos, locos, picados, putas, gente de toda laya, y sin embargo, a pesar de que al oírlas nos parezcan auténticos poemas, por lo general nadie de estos crea, con algunas excepciones; sólo el creador, el que las ordena a través de un proceso alquímico y las transfiere a la obra; sólo el que se rebela contra su realidad y busca encontrar otra que la supere; sólo él y nada más que él hace que se yerga el poema entre tantas voces ruidosas y maltrechas. Cuando Lautréamont dijo que la poesía debe ser hecha por todos, nos recuerda el poeta brasileño Floriano Martins, ¿pensó en una sociedad en la que la fluidez de lo humano fuera a un ritmo tan bueno que todos fuéramos artistas? Ciertamente la palabra permanece encendida como antorcha, pero por su dispersión, no trasciende mientras no aparezca el poema, no como simple artefacto, sino lleno de poesía y ejecutado por un poeta.