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El Bibliotecólogo
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El gobierno de las palabras. Política para tiempos de confusión

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En la Roma clásica, a los esclavos se les llamaba ; en la Alemania nazi, los judíos eran ; en las barriadas pobres de Colombia, los niños de la calle son desechables. Nombres que excluyen e impiden que la polis sea diálogo. Cuando hoy el objetivo es ser client...

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Ideal para

Lectores que buscan Filosofía social y política.

Lo que destaca

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En la Roma clásica, a los esclavos se les llamaba ; en la Alemania nazi, los judíos eran ; en las barriadas pobres de Colombia, los niños de la calle son desechables. Nombres que excluyen e impiden que la polis sea diálogo. Cuando hoy el objetivo es ser cliente, ¿dónde queda la políticaEl capitalismo pelea recurrentemente sus crisis, al tiempo que muestra un abanico de respuesta cada vez más limitado. El Estado moderno intenta resistir los embates de soluciones más exitosas que lo desbordan territorialmente por arriba y por abajo. El pensamiento moderno, agotado en el esfuerzo de cabalgar sobre la idea de progreso, renuncia al combate y cede las soluciones racionales a supercherías, sectarismos religiosos, remedos de espiritualismo de consumo rápido y libros de autoayuda. Época de transición y confusión. ¿Puede brindar ayuda la reinvención de la políticaEl lenguaje es una herencia poderosa que habla, Biendecir es dialogar; maldecir, monologar. Recuperar la política es desterrar los monólogos y regresar a diálogos que den sentido a la vida. Despensar los nombres de la política democracia y gobernabilidad, desarrollo y modernización, consenso y gobernanza para luego repensarlos al servicio de un nuevo sentido común a la búsqueda de soluciones atrevidamente humanas.instrumenti vocali; en la Alemania nazi, los judíos eran ; en las barriadas pobres de Colombia, los niños de la calle son desechables. Nombres que excluyen e impiden que la polis sea diálogo. Cuando hoy el objetivo es ser cliente, ¿dónde queda la políticaEl capitalismo pelea recurrentemente sus crisis, al tiempo que muestra un abanico de respuesta cada vez más limitado. El Estado moderno intenta resistir los embates de soluciones más exitosas que lo desbordan territorialmente por arriba y por abajo. El pensamiento moderno, agotado en el esfuerzo de cabalgar sobre la idea de progreso, renuncia al combate y cede las soluciones racionales a supercherías, sectarismos religiosos, remedos de espiritualismo de consumo rápido y libros de autoayuda. Época de transición y confusión. ¿Puede brindar ayuda la reinvención de la políticaEl lenguaje es una herencia poderosa que habla, Biendecir es dialogar; maldecir, monologar. Recuperar la política es desterrar los monólogos y regresar a diálogos que den sentido a la vida. Despensar los nombres de la política democracia y gobernabilidad, desarrollo y modernización, consenso y gobernanza para luego repensarlos al servicio de un nuevo sentido común a la búsqueda de soluciones atrevidamente humanas.unmenschen; en las barriadas pobres de Colombia, los niños de la calle son desechables. Nombres que excluyen e impiden que la polis sea diálogo. 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