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EL PAPADO MEDIEVAL

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Durante el año 1075 el pontífice romano Gregorio VII publicó el documento conocido como Dictatus Papae, en el cual quedaba plasmado su ideario en torno a los privilegios y prerrogativas de los que debería gozar el papa. Según este documento, solamente los obis...

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Durante el año 1075 el pontífice romano Gregorio VII publicó el documento conocido como Dictatus Papae, en el cual quedaba plasmado su ideario en torno a los privilegios y prerrogativas de l...

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Durante el año 1075 el pontífice romano Gregorio VII publicó el documento conocido como Dictatus Papae, en el cual quedaba plasmado su ideario en torno a los privilegios y prerrogativas de los que debería gozar el papa. Según este documento, solamente los obispos de Roma debían ser considerados universales, el resto de príncipes tendrían que besarles los pies y únicamente a ellos les era lícito deponer emperadores. El texto fue uno de los máximos exponentes de las aspiraciones políticas de los pontífices. Sin embargo, hasta llegar a este punto hubieron de suceder multitud de hechos que marcaron el desarrollo de esta institución. El papado es una de las realidades políticas existentes más antiguas, cuyo origen se remonta hasta la época clásica. En este periodo, el obispado surgió como respuesta ante la necesidad de una organización de los seguidores de Jesús y para definir la ortodoxia. El surgimiento de la comunidad cristiana de Roma y de sus obispos no difirió mucho de la de otras zonas geográficas. Sin embargo, desde muy pronto intentó hacer valer su posición de privilegio como sede eclesiástica de la capital del Imperio, y como única comunidad en tener relación con tres apóstoles diferentes. Este proceso se potenciaría tras la caída del Imperio romano de Occidente, cuando el pontificado se comenzó a articular como un poder autónomo propio, lo que le permitió competir durante la Edad Media contra el resto de poderes espirituales y temporales.