Anoche soñé que asistía a mi entierro y a la camisa le faltaba un botón. Por la ventanilla del féretro se veían mi rostro y mi blanca camisa desabotonada y con ese defecto me estaba yendo a...

El soñador
Anoche soñé que asistía a mi entierro y a la camisa le faltaba un botón. Por la ventanilla del féretro se veían mi rostro y mi blanca camisa desabotonada y con ese defecto me estaba yendo a la eternidad. La gente conversaba a mí alrededor. Mi cadáver tenía una...
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Anoche soñé que asistía a mi entierro y a la camisa le faltaba un botón. Por la ventanilla del féretro se veían mi rostro y mi blanca camisa desabotonada y con ese defecto me estaba yendo a la eternidad. La gente conversaba a mí alrededor. Mi cadáver tenía una mueca terrible: se estaba dando cuenta de lo que pasaba. ¡Era ridículo! El último recuerdo de Amadeo Bocanegra sería el de un muerto al que olvidaron ponerle la camisa como Dios manda. Cuando abrí los ojos empapado en sudor me llevé las manos al pecho y desperté a mi esposa. No es posible, aseguró Clara al contarle el sueño. Nos levantamos y revisamos todas mis camisas. Y era cierto: ahí estaba, una de ellas, fugitiva y silenciosa, sin que lo supiéramos, con los puños y el cuello intactos y sin embargo un botón perdido. Enseguida enhebré la aguja, Clara lo cosió y yo le di unas puntadas de refuerzo. Después apagamos la luz.-Prométeme una cosa le dije a Clara-Te prometo que si te mueres primero te meto en el cajón con la camisa abotonada-¿Pero de qué te ríes protesté-No me estoy riendo-Claro que sí-Amor, no me río de ti. Me río del soñadorNo pude seguir durmiendo. Tal vez Clara tenía razón. Esa noche el soñador estaba de un humor insoportable.-Prométeme una cosa le dije a Clara-Te prometo que si te mueres primero te meto en el cajón con la camisa abotonada-¿Pero de qué te ríes protesté-No me estoy riendo-Claro que sí-Amor, no me río de ti. Me río del soñadorNo pude seguir durmiendo. Tal vez Clara tenía razón. Esa noche el soñador estaba de un humor insoportable.-Te prometo que si te mueres primero te meto en el cajón con la camisa abotonada-¿Pero de qué te ríes protesté-No me estoy riendo-Claro que sí-Amor, no me río de ti. Me río del soñadorNo pude seguir durmiendo. Tal vez Clara tenía razón. Esa noche el soñador estaba de un humor insoportable.-¿Pero de qué te ríes protesté-No me estoy riendo-Claro que sí-Amor, no me río de ti. Me río del soñadorNo pude seguir durmiendo. Tal vez Clara tenía razón. Esa noche el soñador estaba de un humor insoportable.-No me estoy riendo-Claro que sí-Amor, no me río de ti. Me río del soñadorNo pude seguir durmiendo. Tal vez Clara tenía razón. Esa noche el soñador estaba de un humor insoportable.-Claro que sí-Amor, no me río de ti. Me río del soñadorNo pude seguir durmiendo. Tal vez Clara tenía razón. Esa noche el soñador estaba de un humor insoportable.-Amor, no me río de ti. Me río del soñadorNo pude seguir durmiendo. Tal vez Clara tenía razón. Esa noche el soñador estaba de un humor insoportable.No pude seguir durmiendo. Tal vez Clara tenía razón. Esa noche el soñador estaba de un humor insoportable.
Camilo Bogoya
U. Central
9789582601102
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2008
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