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El Tajín. La urbe que representa al orbe

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Tajín significa "ciudad que adora al dios, del trueno". Los totonacas llamaron así a su principal ciudad por la frecuencia con que caían rayos sobre la Pirámide de los Nichos, cuya decoración en grecas alude a la geometría del caracol cortado, la insignia que...

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Por qué te puede interesar

Tajín significa "ciudad que adora al dios, del trueno". Los totonacas llamaron así a su principal ciudad por la frecuencia con que caían rayos sobre la Pirámide de los Nichos, cuya decoració...

Ideal para

Lectores que buscan Sociología.

Lo que destaca

Ficha clara, disponibilidad real y datos bibliográficos en un solo lugar.

Tajín significa "ciudad que adora al dios, del trueno". Los totonacas llamaron así a su principal ciudad por la frecuencia con que caían rayos sobre la Pirámide de los Nichos, cuya decoración en grecas alude a la geometría del caracol cortado, la insignia que portaba Quetzalcóatl sobre el pecho. Ubicado en el norte del estado de Veracruz, el Tajín fue uno de los sitios del pasado indígena donde se celebraron ritos y ceremonias, y su enigmática belleza ha despertado gran interés en historiadores, intelectuales y artistas. Efraín Huerta dijo que allí "el paisaje se dora y endurece o bien se ablanda como la miel bajo un espeso sol de mariposas". Diego Rivera, por su parte, le rindió tributo con el mural Fiestas y ceremonias. Cultura totonaca, que se encuentra en el Palacio Nacional. Aun cuando, a decir de la autora, el conocimiento en torno al sitio se ha construido solamente sobre la evidencia arqueológica debido a la carencia de crónicas o documentos que den cuenta de la historia del lugar, Sara Ladrón de Guevara regala a los lectores en esta obra una exhaustiva investigación sobre el desarrollo urbanístico y la grandeza de una de las regiones más ricas del país. Así, el presente texto es un homenaje a uno de los lugares más bellos y extraordinarios del mundo, un sitio en el que los símbolos y los dioses aún se agitan por los aires, rozando los puntos cardinales, mientras un volador de Papantla cruza en lo alto el despejado firmamento.Ubicado en el norte del estado de Veracruz, el Tajín fue uno de los sitios del pasado indígena donde se celebraron ritos y ceremonias, y su enigmática belleza ha despertado gran interés en historiadores, intelectuales y artistas. Efraín Huerta dijo que allí "el paisaje se dora y endurece o bien se ablanda como la miel bajo un espeso sol de mariposas". Diego Rivera, por su parte, le rindió tributo con el mural Fiestas y ceremonias. Cultura totonaca, que se encuentra en el Palacio Nacional. Aun cuando, a decir de la autora, el conocimiento en torno al sitio se ha construido solamente sobre la evidencia arqueológica debido a la carencia de crónicas o documentos que den cuenta de la historia del lugar, Sara Ladrón de Guevara regala a los lectores en esta obra una exhaustiva investigación sobre el desarrollo urbanístico y la grandeza de una de las regiones más ricas del país. Así, el presente texto es un homenaje a uno de los lugares más bellos y extraordinarios del mundo, un sitio en el que los símbolos y los dioses aún se agitan por los aires, rozando los puntos cardinales, mientras un volador de Papantla cruza en lo alto el despejado firmamento.Aun cuando, a decir de la autora, el conocimiento en torno al sitio se ha construido solamente sobre la evidencia arqueológica debido a la carencia de crónicas o documentos que den cuenta de la historia del lugar, Sara Ladrón de Guevara regala a los lectores en esta obra una exhaustiva investigación sobre el desarrollo urbanístico y la grandeza de una de las regiones más ricas del país. Así, el presente texto es un homenaje a uno de los lugares más bellos y extraordinarios del mundo, un sitio en el que los símbolos y los dioses aún se agitan por los aires, rozando los puntos cardinales, mientras un volador de Papantla cruza en lo alto el despejado firmamento.Así, el presente texto es un homenaje a uno de los lugares más bellos y extraordinarios del mundo, un sitio en el que los símbolos y los dioses aún se agitan por los aires, rozando los puntos cardinales, mientras un volador de Papantla cruza en lo alto el despejado firmamento.