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La ciencia es en mí pensar una necesidad, sin ella muchas cosas no tendrían explicación o manera de resolver ciertas situaciones, o al menos eso decía mi profesor, la ciencia es la más mítica fuerza de poder existente, la religión es solo una adición, algo par...

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La ciencia es en mí pensar una necesidad, sin ella muchas cosas no tendrían explicación o manera de resolver ciertas situaciones, o al menos eso decía mi profesor, la ciencia es la más mítica fuerza de poder existente, la religión es solo una adición, algo para mantener a algunos a gusto con sus errores, pero es aquí donde mis dudas comienzan a florecer, ¿Dios existe?, ¿habrá algo más allá de la muerte?, estas preguntas aparecieron escritas desde la carta de mi compañero el Dr. Otto Magna, desde su investigación en la Antártida, dice que ha encontrado algo que desafía la vida misma tal y como la conocemos, era navidad aquí en LutherBank, Knox, cuando fui llamado a la comisaría de estado, decían que había un hombre que no paraba de decir mi nombre mientras que sostenía un extraño tótem de piedra en las manos, ¿Quién será este extraño hombre?, la curiosidad me estaba matando, desperté a mi esposa para que llamara un taxi mientras que yo me vestía, eran las 12 de la noche, me preguntó el porqué de tanto apuro, pero yo no respondí. cuando llegó mi auto yo solo me monté sin decir nada, en cuestión de unos minutos ya me encontraba sentado frente al hombre que gritaba por mí, su apariencia deplorable me levantaba dudas, tenía la mirada al suelo, al parecer ni había notado que yo ya estaba sentado frente a él, la sala de interrogación estaba tan fría que hasta un raspado podría mantenerse congelado.