Saltar al contenido principal
10% en tu primera compra de libros sin oferta Selección curada de libros Pago seguro y atención por WhatsApp
El Bibliotecólogo
DISPONIBLE

IMPOSIBLE PROTECCION DE LOS SENTIMIENTOS OFENDIDOS MARCO CONSTITUCIONAL PARA FUTURAS DECISIONES, LA

Información bibliográfica de esta edición

$133.000
Entrega estimada de 1 a 4 días. Tiempo máximo: 4 días.

La Constitución no protege ni los sentimientos religiosos ni los dogmas, creencias o símbolos de tal naturaleza. Por este motivo, el legislador no puede prohibir ni sancionar, en modo alguno, la mera ofensa a dichos elementos de la vida social. La única funció...

Comprar por WhatsApp
Selección curadaLibros reales conectados al inventario.
Compra asistidaAtención personalizada por WhatsApp.
Pago seguroTransacciones protegidas y confiables.
Por qué te puede interesar

La Constitución no protege ni los sentimientos religiosos ni los dogmas, creencias o símbolos de tal naturaleza. Por este motivo, el legislador no puede prohibir ni sancionar, en modo alguno...

Ideal para

Lectores que buscan Derecho, DERECHO CONSTITUCIONAL, DERECHOS HUMANOS.

Lo que destaca

Ficha clara, disponibilidad real y datos bibliográficos en un solo lugar.

La Constitución no protege ni los sentimientos religiosos ni los dogmas, creencias o símbolos de tal naturaleza. Por este motivo, el legislador no puede prohibir ni sancionar, en modo alguno, la mera ofensa a dichos elementos de la vida social. La única función del Estado en este terreno es garantizar la libertad de la persona de creer o no creer, y de actuar conforme a sus creencias. Salvo en los supuestos de incitación al odio, a la violencia o a la discriminación por razones religiosas, esta libertad se mantiene intacta a pesar de la ofensa, por lo que los poderes públicos no están legitimados para intervenir en el debate abierto en torno a estas cuestiones.

La aspiración a un tratamiento distinto, frente al ejercicio de la libertad de expresión, de los sentimientos y de las creencias religiosas respecto del que mereciera recibir cualquier otro tipo de sentimientos o creencias solo se explica como un residuo, no suficientemente identificado, de la confesionalidad del Estado o de una concepción de la vida construida en torno a la religión. Ambas posiciones son incompatibles con la previsión en nuestra Constitución de un Estado neutral ante el fenómeno religioso y respetuoso con la libertad de las personas.