En Insolina nos encontramos con un escritor que sabe narrar y crear un que atenaza la mirada del lector y su atención; que sabe darle temporalidad espacial y especialidad temporal a lo conta...

Isolina
En Insolina nos encontramos con un escritor que sabe narrar y crear un que atenaza la mirada del lector y su atención; que sabe darle temporalidad espacial y especialidad temporal a lo contado. El juego de palabras, la prevención semántica de expresiones cotid...
Lectores que buscan Narrativa romántica.
Ficha clara, disponibilidad real y datos bibliográficos en un solo lugar.
En Insolina nos encontramos con un escritor que sabe narrar y crear un que atenaza la mirada del lector y su atención; que sabe darle temporalidad espacial y especialidad temporal a lo contado. El juego de palabras, la prevención semántica de expresiones cotidianas, la distorsión de la risa como escritura, dinamizan la trama; el yo narrador narra y no narra, y es el lector quien debe entablar un diálogo, una especie de nos-otros, que hace que la novela sea un artefacto en cuarta persona. Atravesando la construcción del ferrocarril de Antioquia, Cisneros, la guerra de los mil días, el bipartidismo, la actual violencia con sus múltiples facetas, y girando en torno a la sexualidad, la vida en los pueblos y barrios, la extensa geografía cultural colombiana, desde la costa, pasando por Medellín y terminando en el suroeste antioqueño, con sus conflictos, contrabando, burdeles, transportes, asesinatos, corrupción, gays, sida, picaresca, los gitanos y sus costumbres en el barrio Santa María, el dolor recorre las páginas como su protagonista silencioso-parlanchín; al fin y al cabo, la tesis de la novela es: a la gente no deberían preguntarle en qué año nació, sino en qué guerra lo parieron.mythos que atenaza la mirada del lector y su atención; que sabe darle temporalidad espacial y especialidad temporal a lo contado. El juego de palabras, la prevención semántica de expresiones cotidianas, la distorsión de la risa como escritura, dinamizan la trama; el yo narrador narra y no narra, y es el lector quien debe entablar un diálogo, una especie de nos-otros, que hace que la novela sea un artefacto en cuarta persona. Atravesando la construcción del ferrocarril de Antioquia, Cisneros, la guerra de los mil días, el bipartidismo, la actual violencia con sus múltiples facetas, y girando en torno a la sexualidad, la vida en los pueblos y barrios, la extensa geografía cultural colombiana, desde la costa, pasando por Medellín y terminando en el suroeste antioqueño, con sus conflictos, contrabando, burdeles, transportes, asesinatos, corrupción, gays, sida, picaresca, los gitanos y sus costumbres en el barrio Santa María, el dolor recorre las páginas como su protagonista silencioso-parlanchín; al fin y al cabo, la tesis de la novela es: a la gente no deberían preguntarle en qué año nació, sino en qué guerra lo parieron. Atravesando la construcción del ferrocarril de Antioquia, Cisneros, la guerra de los mil días, el bipartidismo, la actual violencia con sus múltiples facetas, y girando en torno a la sexualidad, la vida en los pueblos y barrios, la extensa geografía cultural colombiana, desde la costa, pasando por Medellín y terminando en el suroeste antioqueño, con sus conflictos, contrabando, burdeles, transportes, asesinatos, corrupción, gays, sida, picaresca, los gitanos y sus costumbres en el barrio Santa María, el dolor recorre las páginas como su protagonista silencioso-parlanchín; al fin y al cabo, la tesis de la novela es: a la gente no deberían preguntarle en qué año nació, sino en qué guerra lo parieron.
César Herrera
U. EAFIT
9789588173375
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2003
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