En 1912, recién instaurado el gobierno revolucionario, el presidente Francisco I. Madero decide nombrar a Justo Sierra, -hombre identificado por la clase política de entonces como representa...

Justo Sierra
En 1912, recién instaurado el gobierno revolucionario, el presidente Francisco I. Madero decide nombrar a Justo Sierra, -hombre identificado por la clase política de entonces como representante del antiguo régimen--, Ministro Plenipotenciario de México en Espa...
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En 1912, recién instaurado el gobierno revolucionario, el presidente Francisco I. Madero decide nombrar a Justo Sierra, -hombre identificado por la clase política de entonces como representante del antiguo régimen--, Ministro Plenipotenciario de México en España. Entre polémicas en la opinión pública, el desaliento por su infortunio en la administración porfirista y un añejo mal que se le agudiza, el ex ministro de Educación Pública y Bellas Artes parte para España a finales de abril de aquel año, revitalizado su ánimo por las muchas expresiones de reconocimiento en cada puerto que pasa hasta tierras peninsulares. Sin embargo, su viejo mal no lo abandona y muere el 14 de septiembre en Madrid, dejando entre el mundo intelectual una gran expectativa por su anunciada participación como orador en el Centenario de las Cortes de Cádiz. A partir de las huellas de la memoria y de valiosos estudios, este trabajo reconstruye el episodio de la muerte del "Maestro de América".
Fernando Curiel Defossé
Universidad Nacional Autónoma de México
9786073038607
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2020
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290
14 x 20 cm
HIPERTEXTO
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