Saltar al contenido principal
10% de descuento automático en tu primera compra Selección curada de libros Pago seguro y atención por WhatsApp
El Bibliotecólogo
DISPONIBLE

La sabiduría olvidada

Ficha editorial verificada
$110.551
Vendido por Biblioseller Entrega estimada de 7 a 10 días. Tiempo máximo: 10 días.

Seguro estoy de que cualquier persona que, callejeando, encontrase una joya a sus pies, la cogería y, sin más, seguiría adelante. Pero si, en lugar de una joya fuese un joyero, pues tanto mejor para los dos. Me refiero a este libro. Ahora bien: considerando qu...

Comprar por WhatsApp
Selección curadaLibros reales conectados al inventario.
Compra asistidaAtención personalizada por WhatsApp.
Pago seguroTransacciones protegidas y confiables.
Por qué te puede interesar

Seguro estoy de que cualquier persona que, callejeando, encontrase una joya a sus pies, la cogería y, sin más, seguiría adelante. Pero si, en lugar de una joya fuese un joyero, pues tanto me...

Ideal para

Lectores que buscan Ficción moderna y contemporánea.

Lo que destaca

Ficha clara, disponibilidad real y datos bibliográficos en un solo lugar.

Seguro estoy de que cualquier persona que, callejeando, encontrase una joya a sus pies, la cogería y, sin más, seguiría adelante. Pero si, en lugar de una joya fuese un joyero, pues tanto mejor para los dos. Me refiero a este libro. Ahora bien: considerando que no es del todo correcto que eso el autor lo diga de su propia obra, mucho le gustaría que el lector, tras comprobarlo, lo dijese él mismo. A Dios gracias, éstas no son joyas para las narices, orejas o cualesquiera otras partes del cuerpo, (pura superficialidad), sino que hacen de lámparas para alumbrar los oscuros rincones del alma. Un ejemplo: Estaba yo en el centro mismo de la oscuridad, de la nada, sin apenas conciencia de mí; más que dormido, muerto, más que muerto, inexistente: un tronco varado a la orilla de la corriente. Al cabo empezó a clarear el alba, con mucho cuidado, como llamándome, como queriéndome despertar sin sobresalto; y cuando, por fin, abrí los ojos, tuve que volver a cerrarlos porque me quemaba el sol.