Saltar al contenido principal
10% de descuento automático en tu primera compra Selección curada de libros Pago seguro y atención por WhatsApp
El Bibliotecólogo
DISPONIBLE

La última espina

Ficha editorial verificada
$172.567
Vendido por Biblioseller Entrega estimada de 7 a 10 días. Tiempo máximo: 10 días.

Al-Ándalus flaqueaba en el siglo X, el rey Fernando recuperó Galicia, León y Castilla y al tiempo hacía florecer Compostela con los restos del apóstol y el Camino de Santiago. Y tras sus alianzas con galos, aquitanos y borgoñeses se encargó de la cruzada santa...

Comprar por WhatsApp
Selección curadaLibros reales conectados al inventario.
Compra asistidaAtención personalizada por WhatsApp.
Pago seguroTransacciones protegidas y confiables.
Por qué te puede interesar

Al-Ándalus flaqueaba en el siglo X, el rey Fernando recuperó Galicia, León y Castilla y al tiempo hacía florecer Compostela con los restos del apóstol y el Camino de Santiago. Y tras sus ali...

Ideal para

Lectores que buscan Aventura histórica.

Lo que destaca

Ficha clara, disponibilidad real y datos bibliográficos en un solo lugar.

Al-Ándalus flaqueaba en el siglo X, el rey Fernando recuperó Galicia, León y Castilla y al tiempo hacía florecer Compostela con los restos del apóstol y el Camino de Santiago. Y tras sus alianzas con galos, aquitanos y borgoñeses se encargó de la cruzada santa de Barbastro, recuperando los territorios al islam. a su muerte, dividió sus reinos entre sus hijos: Sancho, Alfonso, a García el condado de Galicia y a sus hijas Urraca, y a Elvira los señoríos de Zamora y Toro; a la primera le confió en secreto el Santo Grial, traído de Jerusalén, regalo del rey de la taifa de Denia, en pago a su protección. La guerra fratricida acabó con la muerte de Sancho, traicionado en Zamora, y la coronación de Alfonso, emperador de todos los reinos. Seis veces se casó sin lograr un heredero varón, salvo el bastardo habido con la mora Saida, un niño fallecido en combate. Así, heredó el trono su hija Urraca, que, por ser mujer, los nobles obligaron a casarse con Alfonso, rey de Aragón. La ayuda del papa, asentando Cluny en los reinos, ocultó el Santo Grial, perseguido por el aragonés, sin lograr más que el divorcio de Urraca de manos del papa. La reina Urraca heredó de su padre no solo los territorios de León, Castilla y Galicia, sino también su afición desmedida por el sexo; viuda, se encaprichó de varios condes con los que tuvo varios hijos bastardos. Era conocida como la reina casquivana por su fuere carácter, en especial con los hombres, pero se defendió de los ataques del aragonés, su esposo.