El autor de la novela , publicada en 1999, contempla desde el fondo de la sima, el lento avance de su escritura en el transcurso mismo de la diaria batalla.La confesión desgarrada de Díaz Gr...

Las puertas del infierno
El autor de la novela , publicada en 1999, contempla desde el fondo de la sima, el lento avance de su escritura en el transcurso mismo de la diaria batalla.La confesión desgarrada de Díaz Granados pretende revitalizar los colores oscuros y lúgubres con los que...
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El autor de la novela , publicada en 1999, contempla desde el fondo de la sima, el lento avance de su escritura en el transcurso mismo de la diaria batalla.La confesión desgarrada de Díaz Granados pretende revitalizar los colores oscuros y lúgubres con los que se pintó buena parte de la novela del siglo XX. El infierno está en Bogotá, en el cristianismo obsceno de sus criaturas. En muchos sentidos los novelistas latinoamericanos están condenados al anacronismo. Volver la mirada sobre el Ulises puede ser, a estas alturas una ambición desmesurada y tardía. Pero la realidad de las afueras del mundo sigue engendrando infiernos descomunales y, simultáneamente, mesías dispuestos a cantar el advenimiento del Apocalipsis. Con la voracidad que define el perfil de los artistas marginales, habitantes de los ámbitos malditos (el Dublín de Joyce, Bogotá. Quito), Díaz Granados bebe de todas las tradiciones literarias, de la televisión y el cómic, de la política y la religión; todo para lanzar un grito de desesperación, cargado de una dosis admirable de honestidad humana y ambición artística.Tomado de: Las puertas del infierno, publicada en 1999, contempla desde el fondo de la sima, el lento avance de su escritura en el transcurso mismo de la diaria batalla.La confesión desgarrada de Díaz Granados pretende revitalizar los colores oscuros y lúgubres con los que se pintó buena parte de la novela del siglo XX. El infierno está en Bogotá, en el cristianismo obsceno de sus criaturas. En muchos sentidos los novelistas latinoamericanos están condenados al anacronismo. Volver la mirada sobre el Ulises puede ser, a estas alturas una ambición desmesurada y tardía. Pero la realidad de las afueras del mundo sigue engendrando infiernos descomunales y, simultáneamente, mesías dispuestos a cantar el advenimiento del Apocalipsis. Con la voracidad que define el perfil de los artistas marginales, habitantes de los ámbitos malditos (el Dublín de Joyce, Bogotá. Quito), Díaz Granados bebe de todas las tradiciones literarias, de la televisión y el cómic, de la política y la religión; todo para lanzar un grito de desesperación, cargado de una dosis admirable de honestidad humana y ambición artística.Tomado de: La confesión desgarrada de Díaz Granados pretende revitalizar los colores oscuros y lúgubres con los que se pintó buena parte de la novela del siglo XX. El infierno está en Bogotá, en el cristianismo obsceno de sus criaturas. En muchos sentidos los novelistas latinoamericanos están condenados al anacronismo. Volver la mirada sobre el Ulises puede ser, a estas alturas una ambición desmesurada y tardía. Pero la realidad de las afueras del mundo sigue engendrando infiernos descomunales y, simultáneamente, mesías dispuestos a cantar el advenimiento del Apocalipsis. Con la voracidad que define el perfil de los artistas marginales, habitantes de los ámbitos malditos (el Dublín de Joyce, Bogotá. Quito), Díaz Granados bebe de todas las tradiciones literarias, de la televisión y el cómic, de la política y la religión; todo para lanzar un grito de desesperación, cargado de una dosis admirable de honestidad humana y ambición artística.Tomado de: El infierno está en Bogotá, en el cristianismo obsceno de sus criaturas. En muchos sentidos los novelistas latinoamericanos están condenados al anacronismo. Volver la mirada sobre el Ulises puede ser, a estas alturas una ambición desmesurada y tardía. Pero la realidad de las afueras del mundo sigue engendrando infiernos descomunales y, simultáneamente, mesías dispuestos a cantar el advenimiento del Apocalipsis. Con la voracidad que define el perfil de los artistas marginales, habitantes de los ámbitos malditos (el Dublín de Joyce, Bogotá. Quito), Díaz Granados bebe de todas las tradiciones literarias, de la televisión y el cómic, de la política y la religión; todo para lanzar un grito de desesperación, cargado de una dosis admirable de honestidad humana y ambición artística.Tomado de: Tomado de: http://www.explored.com.ec/noticias-ecuador/las-puertas-del-infierno-de-jose-luis-granados-119295-119295.html
José Luis Díaz Granados
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