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Información bibliográfica de esta edición

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Hernán Lara Zavala falleció en marzo de 2025, tras una serie de dolencias que lo asediaron. Sólo su muerte puso fin a una amistad larga, fértil y entrañable con Gonzalo Celorio, colega y vecino, que en estas páginas presenta no tanto unas merecidas líneas necr...

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Por qué te puede interesar

Hernán Lara Zavala falleció en marzo de 2025, tras una serie de dolencias que lo asediaron. Sólo su muerte puso fin a una amistad larga, fértil y entrañable con Gonzalo Celorio, colega y vec...

Ideal para

Lectores que buscan CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES, BIOGRAFÍAS, LITERATURA MEXICANA.

Lo que destaca

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Hernán Lara Zavala falleció en marzo de 2025, tras una serie de dolencias que lo asediaron. Sólo su muerte puso fin a una amistad larga, fértil y entrañable con Gonzalo Celorio, colega y vecino, que en estas páginas presenta no tanto unas merecidas líneas necrológicas como su íntima celebración por los muchos años que compartieron. En los siete apartados de esta memoria perlada de anécdotas y emociones, el lector encontrará las andanzas comunes de dos escritores y académicos que, lo mismo en sus recurrentes encuentros dominicales que en sobremesas y brindis, en México y en el extranjero, conversaron sin cansarse de sus filias literarias, emprendieron todo tipo de aventuras universitarias y editoriales, viajaron y comieron con deleite y provecho. Quizá por las dotes lectoras de Celorio, sobresale el repaso puntual y afectuoso de la obra de Lara Zavala, el cual servirá a más de uno para acercarse a la narrativa y la ensayística del autor nacido en la Ciudad de México en 1946. Con la dosis justa de nostalgia y complicidad, y acaso con alguna confidencia, Gonzalo ofrece aquí un canto vital en recuerdo de su amigo Hernán.