A estas alturas nadie debería dudar de que democracia y laicismo van necesariamente de la mano. Ello no supone la adopción por parte de los poderes públicos de una actitud beligerante hacia...

¡No en mi Instituto!
A estas alturas nadie debería dudar de que democracia y laicismo van necesariamente de la mano. Ello no supone la adopción por parte de los poderes públicos de una actitud beligerante hacia las religiones sino una separación estricta entre el ámbito de lo comú...
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A estas alturas nadie debería dudar de que democracia y laicismo van necesariamente de la mano. Ello no supone la adopción por parte de los poderes públicos de una actitud beligerante hacia las religiones sino una separación estricta entre el ámbito de lo común, basado en los principios compartidos por todos y todas, y el de lo particular, en el que cada cual puede rezar, o no, al dios que estime conveniente. En consecuencia, el sistema educativo ha de ser absolutamente respetuoso con la libertad de conciencia del alumnado y, para ello, la religión no debe penetrar en las aulas como ideario. Unas aulas que solo deberían estar impregnadas de la ética cívica sin la que una democracia está herida de muerte. Y que reclama para su continuidad y éxito el activismo político de jóvenes que, como Héctor, nos ha dado una lección práctica de cómo la pasividad ante las injusticias es una forma perversa de complicidad con quienes, en el fondo, no creen del todo en la democracia. Octavio Salazar Benítez, Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba y miembro de la Red Feminista de Derecho Constitucional. No es frecuente ver a un joven enarbolando la bandera de la libertad de conciencia, la tolerancia y la igualdad en su instituto. Este libro recoge la historia de un alumno valiente y dialogante que se planta ante la administración educativa, que vulnera sus derechos, para rechazar cualquier discriminación por razón de religión recogido en la Constitución, como la presencia de símbolos religiosos en las aulas. El convencimiento y la perseverancia del joven Héctor son dignos de admirar a través de estas páginas cargadas de vitalidad y anhelo por una educación laica como corresponde a un Estado aconfesional. Ojalá muchos de los compañeros y compañeras sigan sus pasos por la senda de la maestría de Machado: Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Miguel Santiago Losada, profesor, miembro de las Comunidades Cristianas Populares de Andalucía y expresidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.
Sánchez García-Sarasa Héctor
Grupo Editorial Círculo Rojo SL
9788411459235
Por confirmar
2022
Por confirmar
112
21 x 15 cm
Biblioseller
7 a 10 días
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