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La música es un hecho social, no es únicamente un fenómeno acústico organizado sino también un signo, un símbolo, un código acerca del comportamiento social y un modo de interpretar la vida del ser humano, al igual que la economía, la política o la psicología....

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La música es un hecho social, no es únicamente un fenómeno acústico organizado sino también un signo, un símbolo, un código acerca del comportamiento social y un modo de interpretar la vida...

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La música es un hecho social, no es únicamente un fenómeno acústico organizado sino también un signo, un símbolo, un código acerca del comportamiento social y un modo de interpretar la vida del ser humano, al igual que la economía, la política o la psicología. Así lo explica Christian Spencer, en la presentación de esta segunda edición de la obra que fue merecedora del premio Fidel Sepúlveda en 2016. En sus páginas el lector encontrará una etnografía musical centrada en los músicos de cueca urbana de Santiago de Chile, entre los años 1990 y 2010, es decir, una mirada desde un proceso de inmersión sistemática en la vida de los cultores de esta música, observando y aprendiendo sus hábitos hasta hacerlos propios. Se trata de una investigación que tomó diez años de trabajo y cuyo objeto es presentar los cambios culturales que vivió Chile entre las décadas de 1990 a 2010; cambios se hicieron patentes a partir de 2011, con el movimiento estudiantil y feminista, pero encontraron su máxima expresión en el estallido social de 2019, donde el deseo de una sociedad más justa y solidaria se hizo patente.