Saltar al contenido principal
10% de descuento automático en tu primera compra Selección curada de libros Pago seguro y atención por WhatsApp
El Bibliotecólogo
CONFIRMAR EXISTENCIA

Poemas del hombre y habitantes del aire

Ficha editorial verificada
$25.000
Vendido por HIPERTEXTO Entrega estimada de 1 a 4 días. Tiempo máximo: 4 días.

Este libro rescata dos de los primeros poemarios de Oscar Hernández: Poemas del hombre (1950), y Habitantes del aire (1964). En ellos se encuentran sus temas, su tono, su voz, su risueña fatalidad. La poesía que lo va a acompañar el resto de sus días y el rest...

Última unidad Confirma la existencia y recibe 10% de descuento

Queda una unidad registrada. Escríbenos por WhatsApp para confirmar su disponibilidad antes de completar la compra.

Confirmar por WhatsApp
Selección curadaLibros reales conectados al inventario.
Compra asistidaAtención personalizada por WhatsApp.
Pago seguroTransacciones protegidas y confiables.
Por qué te puede interesar

Este libro rescata dos de los primeros poemarios de Oscar Hernández: Poemas del hombre (1950), y Habitantes del aire (1964). En ellos se encuentran sus temas, su tono, su voz, su risueña fat...

Ideal para

Lectores que buscan Estudios literarios=> poesía y poetas.

Lo que destaca

Ficha clara, disponibilidad real y datos bibliográficos en un solo lugar.

Este libro rescata dos de los primeros poemarios de Oscar Hernández: Poemas del hombre (1950), y Habitantes del aire (1964). En ellos se encuentran sus temas, su tono, su voz, su risueña fatalidad. La poesía que lo va a acompañar el resto de sus días y el resto de sus libros. Podemos nombrarlo como el poeta democrático y plural, porque, a pesar del escepticismo y en ocasiones la ironía que respiran sus poemas, ellos provienen de un hombre eminentemente bueno que mira y canta con bondad a su prójimo y a las cosas de su prójimo y a los animales de su prójimo. Una poesía a la que le gusta decir, usar palabras a las que no les niega nada, pero a las que igualmente cuida de que no incurran en facilismos ni redundancias. El poeta mismo es la negación de la solemnidad. Su ser de carne y hueso se parece en mucho a su escritura. Su palabra es sencilla y cotidiana, pero nada le concede a la falsa bondad; no es solemne, pero tampoco es incondicional, ni implorante. El orgullo que porta la palabra de su literatura, de su poesía, es el de la seguridad en sí misma, en la conciencia y la tranquilidad de su poder.