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Que cese el fuego

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El cese al fuego que pidió Alfonso Reyes Echandía, el presidente de la Corte Suprema de Jusiticia estaba enmarcado en la toma del Palacio de Justicia, se pronunció en un día y a una hora precisas, tenía un contexto inmediato. Pero ha adquirido, con el correr d...

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El cese al fuego que pidió Alfonso Reyes Echandía, el presidente de la Corte Suprema de Jusiticia estaba enmarcado en la toma del Palacio de Justicia, se pronunció en un día y a una hora pre...

Ideal para

Lectores que buscan Política y gobierno.

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El cese al fuego que pidió Alfonso Reyes Echandía, el presidente de la Corte Suprema de Jusiticia estaba enmarcado en la toma del Palacio de Justicia, se pronunció en un día y a una hora precisas, tenía un contexto inmediato. Pero ha adquirido, con el correr de los años, los visos de una invocación histórica. Se ha convertido en la admonición permanente de que solamente sin fuego, sin el horror del fuego de las armas se puede, se debe, vivir en Colombia.La realidad de la sangre derramada, de los horrores inenarrables, de las masacres de campesinos, de las tragedias execrables registradas en Colombia a partir de 1985, puede hacer pensar que es una admonición inane, que en efecto triunfó la otra filosofía, aquella según la cual la violencia es la partera de la historia. Empero, el cese al fueago sigue siendo la invoación contra la barbarie, sigue siendo la aspiración civilizada.La realidad de la sangre derramada, de los horrores inenarrables, de las masacres de campesinos, de las tragedias execrables registradas en Colombia a partir de 1985, puede hacer pensar que es una admonición inane, que en efecto triunfó la otra filosofía, aquella según la cual la violencia es la partera de la historia. Empero, el cese al fueago sigue siendo la invoación contra la barbarie, sigue siendo la aspiración civilizada.