El tomo reúne las iniciativas que participaron en la segunda convocatoria del concurso Somos Patrimonio, experiencias en apropiación social del patrimonio cultural y natural. La filosofía de...

Somos Patrimonio No. 2. 101 experiencias de apropiación social del patrimonio cultural y natural
El tomo reúne las iniciativas que participaron en la segunda convocatoria del concurso Somos Patrimonio, experiencias en apropiación social del patrimonio cultural y natural. La filosofía de este certamen postula que bien se trate de fiestas tradicionales o de...
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El tomo reúne las iniciativas que participaron en la segunda convocatoria del concurso Somos Patrimonio, experiencias en apropiación social del patrimonio cultural y natural. La filosofía de este certamen postula que bien se trate de fiestas tradicionales o de prácticas religiosas, de arquitectura monumental o de modestas construcciones, de las historias de vida de las comunidades o de sus tradiciones culinarias, de las prácticas productivas ancestrales o de la medicina tradicional, de la diversidad de especies o de ecosistemas fabulosos, nuestro vasto patrimonio sólo puede ser revitalizado si la comunidad participa. Representamos a un pueblo de sabedores, a nuestros taitas con su sabiduría. Ofrecemos el conocimiento sobre plantas medicinales, nuestra capacidad de curar enfermedades corporales y espirituales, nuestra generosidad sin fronteras, nuestra humildad, nuestras esperanzas, nuestra experiencia de desarrollo comunitario y muchos más valores que nos caracterizan... (Unión de Sabiduría: proceso de recuperación cultural y ambiental del pueblo COFAN) La cultura se había convertido en un espacio político para disentir y fomentar los rencores: un pretexto para reiterar una memoria avergonzante y oscura. Vencer esa mirada destructiva de la cultura y llevar a la comunidad a comprender que las diferencias son puntos comunes que unen y convocan a sus integrantes, es uno de los retos más difíciles de asumir. El arte, la cultura y lo patrimonial, no son un derecho de clase, sino un espacio que cada pueblo se otorga a sí mismo, al reconocerse y al asumir su propia historiala insuficiencia de recursos, como en todo proyecto cultural, es una de las dificultades que se presenta diariamente. Los dineros asignados para cubrir las necesidades, y los esfuerzos que se hacen para concretar proyectos en los que las armas se cambien por guitarras y los libros inunden las escuelas y los campos, nunca serán suficientes. Respetar el presupuesto y ejecutarlo en términos de inversión y no sólo de gasto, se convirtió en un reto (Chucurí: canto del cielo. Montaña y memoria para el presente) San isidro es hoy una experiencia distinta. Aquí la conservación del patrimonio se entiende como la posibilidad de optimizar la calidad de vida de sus habitantes. Una calidad de vida que no sólo se mide en metros cuadrados de vivienda mejorada o en la extensión de infraestructura urbana, sino que se revela también en el respeto, el estímulo, la difusión y la puesta en valor de la cultura intrínseca del barrio (San Isidro: un programa de conservación del patrimonio cultural como proyecto socio-comunitario). Representamos a un pueblo de sabedores, a nuestros taitas con su sabiduría. Ofrecemos el conocimiento sobre plantas medicinales, nuestra capacidad de curar enfermedades corporales y espirituales, nuestra generosidad sin fronteras, nuestra humildad, nuestras esperanzas, nuestra experiencia de desarrollo comunitario y muchos más valores que nos caracterizan... (Unión de Sabiduría: proceso de recuperación cultural y ambiental del pueblo COFAN) La cultura se había convertido en un espacio político para disentir y fomentar los rencores: un pretexto para reiterar una memoria avergonzante y oscura. Vencer esa mirada destructiva de la cultura y llevar a la comunidad a comprender que las diferencias son puntos comunes que unen y convocan a sus integrantes, es uno de los retos más difíciles de asumir. El arte, la cultura y lo patrimonial, no son un derecho de clase, sino un espacio que cada pueblo se otorga a sí mismo, al reconocerse y al asumir su propia historiala insuficiencia de recursos, como en todo proyecto cultural, es una de las dificultades que se presenta diariamente. Los dineros asignados para cubrir las necesidades, y los esfuerzos que se hacen para concretar proyectos en los que las armas se cambien por guitarras y los libros inunden las escuelas y los campos, nunca serán suficientes. Respetar el presupuesto y ejecutarlo en términos de inversión y no sólo de gasto, se convirtió en un reto (Chucurí: canto del cielo. Montaña y memoria para el presente) San isidro es hoy una experiencia distinta. Aquí la conservación del patrimonio se entiende como la posibilidad de optimizar la calidad de vida de sus habitantes. Una calidad de vida que no sólo se mide en metros cuadrados de vivienda mejorada o en la extensión de infraestructura urbana, sino que se revela también en el respeto, el estímulo, la difusión y la puesta en valor de la cultura intrínseca del barrio (San Isidro: un programa de conservación del patrimonio cultural como proyecto socio-comunitario). La cultura se había convertido en un espacio político para disentir y fomentar los rencores: un pretexto para reiterar una memoria avergonzante y oscura. Vencer esa mirada destructiva de la cultura y llevar a la comunidad a comprender que las diferencias son puntos comunes que unen y convocan a sus integrantes, es uno de los retos más difíciles de asumir. El arte, la cultura y lo patrimonial, no son un derecho de clase, sino un espacio que cada pueblo se otorga a sí mismo, al reconocerse y al asumir su propia historiala insuficiencia de recursos, como en todo proyecto cultural, es una de las dificultades que se presenta diariamente. Los dineros asignados para cubrir las necesidades, y los esfuerzos que se hacen para concretar proyectos en los que las armas se cambien por guitarras y los libros inunden las escuelas y los campos, nunca serán suficientes. Respetar el presupuesto y ejecutarlo en términos de inversión y no sólo de gasto, se convirtió en un reto (Chucurí: canto del cielo. Montaña y memoria para el presente) San isidro es hoy una experiencia distinta. Aquí la conservación del patrimonio se entiende como la posibilidad de optimizar la calidad de vida de sus habitantes. Una calidad de vida que no sólo se mide en metros cuadrados de vivienda mejorada o en la extensión de infraestructura urbana, sino que se revela también en el respeto, el estímulo, la difusión y la puesta en valor de la cultura intrínseca del barrio (San Isidro: un programa de conservación del patrimonio cultural como proyecto socio-comunitario). San isidro es hoy una experiencia distinta. Aquí la conservación del patrimonio se entiende como la posibilidad de optimizar la calidad de vida de sus habitantes. Una calidad de vida que no sólo se mide en metros cuadrados de vivienda mejorada o en la extensión de infraestructura urbana, sino que se revela también en el respeto, el estímulo, la difusión y la puesta en valor de la cultura intrínseca del barrio (San Isidro: un programa de conservación del patrimonio cultural como proyecto socio-comunitario). Nota. Impreso en papel esmaltado. Incluye fotografías a todo color.
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