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TROPPO VERO

Ficha editorial verificada
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Vendido por Siglo del Hombre Entrega estimada de 1 a 4 días. Tiempo máximo: 4 días.

Non è vero, troppo vero, ben trovato. Cuando se supo que el emperador Carlos V se había prosternado ante Tiziano para recoger del suelo el pincel que a aquél se le había caído, la época se quedó atónita. «Non è vero», pensaron muchos. Un siglo después tuvo lug...

Editorial: PRE-TEXTOS Año: 2009 Edición: 1ª ed. 2009
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Non è vero, troppo vero, ben trovato. Cuando se supo que el emperador Carlos V se había prosternado ante Tiziano para recoger del suelo el pincel que a aquél se le había caído, la época se quedó atónita. «Non è vero», pensaron muchos. Un siglo después tuvo lugar una escena parecida entre otro pintor no menos silencioso y el papa Inocencio X. También Velázquez pintaba el retrato de uno de los dignatarios más poderosos de su tiempo. Al mostrárselo ya acabado, parece que el papa, un hombre viejo y de expresión adusta, dijo con tanta admiración como fatalidad y tristeza: «Troppo vero». De ninguna de las dos historias hay constancia documentada, pero ambas se tienen por verdaderas desde los días remotos en que empezaron a circular. La de Tiziano es una leyenda que ha pasado a ser verdad, es decir, un invento historiográfico, pero que tiene sentido, y la de Velázquez una verdad que ha pasado a ser leyenda. No obstante, deben su fortuna al principio de verosimilitud: aunque no hubiesen sido verdaderas, resultarían, conociendo la personalidad de los protagonistas, muy convincentes, haciendo bueno una vez más el dicho: e non è vero, è ben trovato. Notemos que en ambas escenas los dos artistas, que gozaron de plena libertad mientras trabajaban, no necesitaron añadir nada a las palabras de sus señores. Una buena parte de los episodios íntimos o públicos que se narran en este libro parecen avenirse al «demasiado verdadero», en lo que tienen de calco, claro, no de canon; sobre otros, sin embargo, gravitará el «no puede ser verdad» o el «no es posible», como si fuesen hijos sólo de la imaginación. O sea, troppo vero, ma non troppo, podríamos decir. En unos y en otros parece latir, sin embargo, el único impulso de llegar a ser reales, que es, hoy por hoy, el modo también más discreto y silencioso de servir a la realidad sin dejar de ser libres ni verdaderos, como esas dos historias que corren por el mundo desde hace siglos sin que nadie tampoco las haya puesto en duda.